Cómo vender cursos online con Pinterest

Pinterest es el canal más infravalorado para vender formación, y el motivo es simple: la gente entra buscando aprender a hacer cosas. Tú vendes precisamente eso.

Por qué Pinterest funciona para vender cursos

Hay tres razones, y conviene entenderlas porque cambian cómo trabajas el canal.

La primera es la intención. En Pinterest se busca en modo «cómo hago esto»: cómo montar una tienda online, cómo aprender a coser, cómo organizar mis finanzas. Eso es exactamente la fase previa a comprar formación. No tienes que crear la necesidad, ya existe y la persona la está escribiendo en el buscador.

La segunda es la vida útil del contenido. Un pin sigue apareciendo en búsquedas meses o años después de publicarlo. Para un curso que vendes en ediciones o en abierto todo el año, eso significa que el contenido que produces hoy te trae matrículas en la edición de dentro de seis meses. En Instagram, lo que publicas hoy vale dos días.

La tercera es el coste. Es tráfico orgánico. Si tu curso cuesta 300 euros y captas alumnos desde Pinterest sin inversión publicitaria, tu margen no lo toca nadie.

Lo que Pinterest no es: un canal de venta impulsiva. Casi nadie compra un curso de 300 euros desde el primer clic. Pinterest te trae a alguien interesado, y es tu lista de correo la que cierra la venta. Si no tienes lista, Pinterest te traerá visitas y poco más.

Los tipos de pin que funcionan con formación

No todos los pines hacen el mismo trabajo. En una cuenta que vende formación suelo trabajar con cinco tipos y una proporción aproximada.

Tipo de pinQué haceDestinoProporción
Tutorial o paso a pasoDemuestra que sabes, atrae a quien quiere aprenderArtículo del blog40 %
Lista o checklistSe guarda mucho, genera alcance y confianzaRecurso gratuito con formulario20 %
Error o mitoEngancha por contraste, posiciona tu criterioArtículo del blog15 %
Resultado de alumnoPrueba social, acerca a la decisiónPágina del curso15 %
Oferta o edición abiertaVenta directa en periodo de matrículaPágina del curso10 %

Fíjate en que solo una cuarta parte de los pines habla del curso. Lo demás es contenido útil que te posiciona como alguien que sabe del tema. Una cuenta que solo vende se quema rápido, porque los pines promocionales se guardan poco y Pinterest los distribuye menos.

El embudo: pin, landing, venta

Este es el esqueleto. Cada paso tiene un único trabajo y no hay que pedirle más.

Paso 1: el pin capta la búsqueda

El pin solo tiene que conseguir el clic de la persona correcta. Se diseña sobre una frase de búsqueda concreta y promete un resultado claro: «Cómo planificar un curso online en 7 pasos», no «Descubre mi método».

Paso 2: la página intermedia entrega valor y pide el correo

Aquí está la parte que casi todo el mundo se salta. Del pin no vas a la página de venta, vas a una página que cumple la promesa: el artículo, la guía, la clase gratuita. Ahí la persona comprueba que lo que cuentas le sirve, y ahí le pides el correo a cambio de algo concreto.

Ese algo concreto tiene que ser un trozo pequeño y completo de lo que enseñas en el curso, no un resumen vago. Una plantilla, un checklist, una clase de veinte minutos.

Paso 3: el correo hace la venta

Una secuencia de cuatro o cinco correos: el recurso prometido, un caso o un resultado, el problema que resuelve el curso, qué incluye y a quién va dirigido, y cierre con la decisión. Si vendes por ediciones, aquí entra la fecha de matrícula.

Paso 4: la página del curso cierra

Programa, a quién va dirigido, qué incluye, resultados esperados, precio, preguntas frecuentes y un botón claro. Y una única decisión por página: matricularse. Nada de cuatro enlaces que se pelean entre ellos.

Dónde mirar cuando no vende: si hay impresiones y pocos clics, el problema es el pin. Si hay clics y pocos correos, el problema es la página intermedia o el recurso gratuito. Si hay correos y pocas matrículas, el problema está en la secuencia o en la página del curso. Cada síntoma tiene su sitio, no lo arregles todo a la vez.

Ejemplos aplicados

Curso de costura para principiantes. Pines sobre «cómo enhebrar una máquina de coser», «patrones fáciles para empezar» y «errores al coser a máquina». Todos van a artículos del blog. En cada artículo, una plantilla descargable de patrón básico a cambio del correo. La secuencia de correos enseña a terminar esa primera prenda y acaba presentando el curso completo.

Curso de finanzas personales. Pines de checklist y de errores, que son los que más se guardan en este nicho. Destino: una hoja de cálculo de presupuesto mensual gratuita. En la secuencia, tres correos aplicando la hoja y uno presentando el curso.

Curso de fotografía con móvil. Aquí el contenido visual juega a favor: pines de antes y después, cada uno explicando un ajuste concreto. Van a artículos con el proceso, y el recurso gratuito es un pack de presets o una guía de composición.

Errores que te cuestan matrículas

  • Llevar el pin directamente a la página de venta. Tráfico frío más página de precio igual a rebote.
  • No tener nada gratis que pedir el correo a cambio. Sin lista, Pinterest solo te da visitas.
  • Publicar solo cuando hay matrícula abierta. El canal tarda semanas en calentarse, así que cuando abres ya es tarde.
  • Pines genéricos con frases motivacionales. No responden a ninguna búsqueda, así que no se posicionan.
  • Un solo pin por artículo. Cada contenido aguanta tres o cuatro pines con ángulos distintos.
  • Una página del curso que no dice el precio. Genera desconfianza y obliga a un paso extra que mucha gente no da.

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