Para marcas de moda españolas
Y no es por los seguidores. Es porque Pinterest funciona como un buscador y casi todo el mundo lo trabaja como si fuera una red social.
A Instagram la gente entra a matar el tiempo. A Pinterest entra escribiendo algo: «vestido largo boda invitada», «botas cowboy con vaqueros», «armario cápsula otoño».
Eso cambia el trabajo entero. No estás interrumpiendo a nadie con un anuncio: apareces delante de alguien que ya está decidiendo qué comprar. Y para aparecer ahí hacen falta las reglas de un buscador: qué escribe tu clienta, con qué palabras, y si tu cuenta está montada de forma que Pinterest entienda de qué va.
Subes un pin en marzo y en noviembre sigue mandándote gente. Una publicación de Instagram, pasado el primer día, ya no la ve nadie.
Esto es mi cuenta personal, y desmonta el mito que más frena a las marcas: que hay que tener una comunidad grande para que Pinterest funcione.
Datos de mi propio perfil, en cinco meses. No hay ningún contenido viral detrás.
Novecientos ochenta y cinco seguidores. Y catorce mil personas al mes saliendo de Pinterest hacia una web.
Informe · Agosto 2026
No es solo mi cuenta. Miré quince marcas españolas de moda el mismo día. Una con 18.700 seguidores hace 413.000 visualizaciones al mes. Otra con 1.100 hace 522.600. Diecisiete veces menos seguidores y más alcance.
Dentro: qué busca tu clienta en cada categoría, en qué mes lo busca y cuántas marcas tienen la cuenta abierta y abandonada.
Descargar el informe (PDF, 4 páginas)
Sin dejar el correo. Datos públicos verificables, con fuente y fecha.
No hace falta ir viral. Hace falta que tus pines respondan a lo que la gente escribe en el buscador y que estén organizados de forma que Pinterest entienda tu catálogo. Es trabajo de arquitectura, parecido al SEO de una web.
Si ya has trabajado con una agencia, esto te sonará: te llevaban el contenido, los anuncios y algo de SEO, y cada mes recibías un informe que no explicaba qué había que hacer distinto el mes siguiente.
Con Pinterest hay algo más concreto. La mayoría de agencias que lo venden no lo pisan. No tienen una cuenta propia con datos que enseñarte. Lo tratan como un canal de reciclaje: cogen lo de Instagram, lo suben en vertical y esperan. Y a las dos semanas, cuando el panel sigue plano, lo dan por muerto.
Ahí está la oportunidad. Pinterest tarda en arrancar y casi nadie aguanta.
Miro qué tienes, qué busca de verdad tu clienta en Pinterest y por qué no te está encontrando. Sales con un documento de qué cambiar y en qué orden. Sirve igual si luego trabajas conmigo que si se lo pasas a tu equipo.
Ejemplo: tienes ocho tableros y siete se llaman como tus colecciones. Ninguno se llama como lo que la gente escribe.
Tienes a alguien llevando la cuenta pero va a ciegas. Le doy el criterio y se lo explico, para que no dependa de mí en cada decisión.
Ejemplo: si vendes vestidos de invitada, tu tablero no se llama «Nueva colección». Se llama «Vestidos de invitada boda otoño», porque eso es lo que la gente teclea.
Me encargo yo: palabras clave, tableros, pines y seguimiento mes a mes. Tú vuelves a diseñar y producir.
Ejemplo: una ficha de producto puede dar diez pines distintos, cada uno apuntando a una búsqueda diferente, y compiten entre ellos igual que las miniaturas de YouTube.
No te lo puedo decir todavía, y desconfía de quien te dé un precio sin haber mirado tu cuenta. Necesito ver qué vendes, qué tienes montado y si de verdad tiene sentido que trabajemos juntos.
Con eso delante te propongo una inversión concreta. Y si no veo recorrido, te lo digo y ya está.
Déjame tu correo y tu teléfono y te escribo yo. Te digo sin rodeos si veo recorrido en tu cuenta o si creo que no merece la pena, que también pasa.